Un ingrediente estrella

Miércoles, 13 de Marzo de 2019

Existen un montón de maneras de preparar los huevos, pero su importancia como producto culinario va mucho más allá de esta relevancia y versatilidad. Sin ser el protagonista principal del plato, los huevos son un ingrediente indispensable para elaborar otros platos. En la yema encontramos el sabor principal y toda la grasa, y en la clara está la proteína. Esto nos permite dividir los usos en la cocina.

La yema nos aporta suavidad y cremosidad, mientras que la clara tiene un gran poder de coagulación y resulta imprescindible para obtener esponjosidad en bizcochos, mousses y cremas, y también para clarificar caldos. La clara también tiene una textura pegajosa que permite que la harina o el pan rallado queden adheridos a, por ejemplo, croquetas, carnes o pescados. Montando las claras a punto de nieve podemos esponjar masas de suflés, tortas, pasteles, etc.

Una propiedad muy importante del huevo es la coagulante. Sin ella, no podríamos hacer flanes, pudines o crema catalana. Por su efecto aglutinador, también podemos emplear los huevos en la elaboración de quiches, pasteles de carne o pescado, albóndigas y con la grasa que contiene atamos salsas, acabamos zumos o hacemos mayonesas, mantequillas...

Finalmente, una vez batido, utilizamos los huevos para dar brillo y mejorar el aspecto de empanadas, dulces o galletas esparciéndolo con un pincel.